el pequeño pueblo suspendido en el cielo que inspiró Hayao Miyazaki
Traten de imaginar una fresca mañana otoñal, una pequeña altura con vista a un sugestivo valle decorado por barrancos milenarios que se alternan a una vegetación impetuosa. Frente a vosotros una espesa niebla que poco a poco se diluye, revelando, en el centro del paisaje, una fortaleza que parece flotar en el aire. No es de extrañar que una mente brillante y creativa como la del gran Hayao Miyazaki, encontrándose en Civita di Bagnoregio, viera ante sí una fortaleza voladora sostenida por las nubes. El famoso director japonés y ganador del Oscar, de hecho, fue inspirado para la creación de su obra «El castillo en el cielo«.
Por esta razón, el pequeño pueblo italiano es extremadamente conocido también en Oriente, tanto que atrae a un número considerable de visitantes asiáticos. Por supuesto, sin embargo, no son los únicos que han descubierto la extraordinaria belleza de este lugar. Cientos de miles de personas llegan en masa de todo el mundo cada año.
Hojeando artículos o navegando por la web descubrirán que escritores, periodistas y blogueros se refieren a Civita con el apelativo poco generoso de «ciudad que muere». La razón es muy simple. El pueblo se originó en tiempos etruscos y, desde entonces, erosión, corrimientos y deslizamientos de tierra, representan el principal problema de sus habitantes. Más tarde, gracias a los conocimientos del Imperio Romano, fue posible frenar la decadencia progresiva, pero sin detener por completo el fenómeno que a lo largo de los siglos vio a iglesias y palacios colapsar hacia el acantilado. La capa de arcilla en la base es de hecho particularmente frágil por naturaleza, mientras que la capa superior de material de toba y lava ha sido dañada por el trabajo de arroyos, agentes atmosféricos y deforestación.
La situación hoy está relativamente bajo control, ya que la apariencia actual de Civita se ha mantenido sin cambios desde la Edad Media. Con el tiempo, sin embargo, los residentes han disminuido cada vez más y, hasta la fecha de hoy, solo quedan 8 personas.
A pesar de todo, encuentro el epíteto “ciudad que muere” completamente equivocado y fuera de lugar. Cruzando la imponente puerta principal, nada en realidad parece muerta o degradada, todo lo contrario. Se entra en un mundo atemporal, cuidado en detalle, lleno de vida, donde las sonrisas acompañan esa intima bondad típica de la zona. Todo parece ser un intento de desafiar el destino, quitando esta maravilla a la caducidad y al incumbir de la ruina.
La vista más espectacular se goza desde el Belvedere, una especie de terraza desde la cual podrán disfrutar de toda la magnificencia de Civita y del Valle dei Calanchi, situado justo enfrente, en el punto donde se dejan los vehículos para continuar a pie.
Un largo puente peatonal que se levanta en medio del valle, es el único punto de acceso al pueblo. Puerta Santa María es la entrada a este laberinto de callejuelas extremadamente características, donde, vagar al azar sin rumbo, representa la mejor manera de explorar la histórica ciudad. Perderse es imposible dado el pequeño tamaño. Ciertamente de impacto La Plaza San Donato que sorprende por su tamaño dado el contexto en el que se encuentra.
Sin duda, la precariedad y fragilidad de Civita, combinadas con su pintoresca y fascinante ubicación, la han convertida unánimemente en uno de los pueblos más bellos de Italia. Si a esto le añadimos una gastronomía local de la más alta calidad, está claro que automáticamente se convierte en un destino que no deben perderse.
UBICACIÓN Y CONTACTOS
Posición: Civita di Bagnoregio, fracción del común di Bagnoregio en provincia de Viterbo, situada casi al cruce entre Lazio, Umbria y Toscana.
Sitio web: https://www.civitadibagnoregio.cloud/
Pagina Facebook: https://www.facebook.com/civitaofficial
App: “Civita Bagnoregio” es una app gratuita descargable tanto desde App Store como de Google Play. Ofrece numerosas informaciones útiles sobre el pueblo y permite también pagar online el boleto de entrada.
PRECIOS
Boleto entero: 5,00 €
Entrada libre: niños hasta 6 años no cumplidos, personas con discapacidad del 100% (entrada gratuita también para la persona acompañante), ciudadanos del municipio de Bagnoregio y sus familiares más cercanos, periodistas inscritos al orden, guías e intérpretes con autorización regular con grupos, clientes de los alojamiento ubicados dentro del mismo pueblo.
INFORMACIONES UTILES Y RECOMENDACIONES
– Pasado el municipio de Bagnoregio continúen hacia Civita por calle Largo Donatori di Sangue hasta que se encuentren atrapados en una pequeña plaza desde donde se accede al Belvedere. Aquí hay algunos estacionamientos, pero no muchos. Mucho más ancho es el estacionamiento que se encuentra a la derecha unos metros antes de la plaza. Todas las áreas de parque son de pago. Los pocos aparcamientos situados más abajo cerca del puente peatonal en calle Bonaventura Tecchi están reservados solo y exclusivamente para los residentes.
– El precio de la entrada se paga en la caja situada a la izquierda justo antes del puente peatonal. Los ingresos permiten a la administración municipal preservar Civita garantizando el mantenimiento y la restauración continua.
– La pasarela tiene unos 250 m de largo, de hecho, no mucho. La inclinación, sin embargo, es considerable y en verano puede resultar agotador ya que, por supuesto, no hay refugio del sol.
– Hay dos fuentes de agua potable. La primera en la base del puente, a la izquierda. La segunda dentro del pueblo en Plaza San Donato.
– Numerosas son las instalaciones de alojamiento y puntos de refresco en los callejones de Civita. No se olviden de probar el queso ricotta cubierto con varios sabores y servido como si fuera un helado.
– Si viajan en camper no podrán llegar a los aparcamientos del Belvedere, pero se verán obligados a aparcar en Piazzale Battaglini.
– Civita di Bagnoregio no es particularmente grande, la visita ciertamente no les ocupará todo el día. A continuación, consideren la posibilidad de añadir más puntos de interés entre los muchos en los alrededores. Sólo para hacer algunos ejemplos estamos a 14 km del Lago de Bolsena, a 20 km de Orvieto, a 33 km del Parque de los Monstruos de Bomarzo.
– El pueblo es el hogar de una verdadera colonia de gatos, ciertamente más numeroso que sus residentes. Todos ellos son hermosos y dóciles, acostumbrados a la presencia humana en la que confían ciegamente también porque todos aquí se encargan de ellos. Como sucede a menudo, pertenecen a todos y a nadie. Ten cuidado si viajan en compañía de su amigo de cuatro patas. Mi Isotta, que desafortunadamente no ama mucho los felinos, una y otra vez, casi me arranca un brazo para perseguirlos. Hay verdaderamente tantos dispersos por todos lados.
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