Maurizio Daniele - Va dove ti porta il blog

Quien soy



Nací en Venecia en diciembre de 1982, de madre y padre uruguayos, pero con abuelos
paternos italianos.
Desde muy joven, además de estar yendo y viniendo entre Italia y Uruguay, me he acostumbrado a viajar mucho, especialmente en auto por Europa, gracias a la pasión de mis padres, que poco a poco creció en mí también, convirtiéndose casi en una patología.

Una vez cumplido los 18 años, inmediatamente empiezo a viajar con amigos cada vez que tengo la oportunidad, ahora lejos del entorno familiar.

El punto de inflexión llega a los 23 años, cuando, contratado por Costa Cruceros, me encuentro con un trabajo que por ocho meses al año me ocupa muchas horas por día, pero que me permite ser totalmente libre durante los 4 meses restantes. Así que, como consecuencia a uno de estos períodos un tanto oscuro como les puede pasar a muchos, decido hacer lo que en aquel tiempo me pareció una verdadera hazaña, o sea, viajar solo de mochilero durante cuatro meses con el objetivo de recorrer una parte de América Latina (México, Cuba, Argentina y Uruguay). Al contarle a mis amigos y familiares sobre este proyecto, las reacciones son siempre las mismas, algunos están fascinados y envidiosos en el mejor sentido de la palabra, y otros reaccionan casi con asombro, diciéndome que es una locura, que es peligroso, que renunciar a todo e irse así es de irresponsable, en definitiva, que no lo voy a lograr. Por lo general, aquellos que te dicen que no podrás hacer algo son en realidad aquellos que quizás tendrían demasiado miedo en poder intentarlo.

De todas formas, me animo a salir a la “locura de este viaje”, pero no solo, como lo había planeado, se suman a mí, dos queridos amigos que tal vez sea más correcto llamar hermanos, por que básicamente han crecido conmigo. Este camino nos cambiará profundamente para siempre, más de lo que podríamos haber imaginado, y para los tres una vez de regreso el mayor problema será: “Cundo nos vamos de nuevo?”


Los viajes continúan (Irlanda, España y Cabo Verde) y mientras tanto conozco a Myriam (la que hoy es mi esposa). Con ella, unos 2 años de tiempo después de mi «proeza”, nos vamos de viaje nuevamente por 4 meses, con destino América Latina (Uruguay, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Galápagos). En muchos aspectos será sin duda una de las aventuras más bellas de mi vida.

Ahora podemos llamarnos “mochileros”, y este tipo de enfoque nos permite interactuar de una manera extremadamente sencilla y completamente auténtica, tanto con las poblaciones locales, como también con otros viajeros. Viajar con la mochila; se convierte para nosotros en una filosofía real, el viaje es el momento en el que realmente nos sentimos nosotros mismos, el momento en que caen todas las barreras, y el bagaje de conocimientos, emociones y experiencias que llevamos a casa después de cada aventura es invaluable.


De vuelta a Italia, de pronto me incorporo a la rutina de la vida cotidiana, pero el deseo de libertad siempre está ahí y se hace sentir. Cambio también de trabajo, ya no puedo aprovechar esos 4 meses de descanso al año, por lo cual acumulo vacaciones para poder ausentarme después por períodos de al menos 1 mes y, tan pronto como pueda, escapar. En los años siguientes visito, junto con mi ahora inseparable compañera de viaje, gran parte de Italia, Austria, Estados Unidos, Francia, Holanda, otra vez Argentina y Uruguay, Hungría, Tailandia, Camboya, Vietnam, Eslovenia, Croacia. Sin embargo, la idea que me persigue atormentando es lo que estoy desperdiciando, lo más precioso que tenemos: el tiempo. La muerte de mi abuelo, a quien estuve muy ligado, me obliga a reflexionar sobre el paso inexorable del tiempo y lo que estoy haciendo con mi vida. En mí hay una fuerte conciencia de ser una persona muy afortunada, un concepto que realmente entendí al observar en primera persona, lo que sucede en el mundo, lejos de las comodidades del barrio donde crecí. Al mismo tiempo, sin embargo, me doy cuenta de que, si hay algo que quiero hacer, algo que puede hacerme realmente feliz, tengo la obligación moral de hacerlo ahora. Si no es ahora, cuando? Sigo repitiendome, posponer no tiene sentido, ninguno de nosotros sabe lo que el futuro nos depara, sólo tenemos una certeza, que el tiempo es limitado y, quieras o no, tarde o temprano se terminará.

 

¡Así que, en el 2014 me tomo una licencia de 6 meses y nos vamos! Myriam y Christian (que ya había experimentado conmigo la primera aventura de 4 meses) serán mis insustituibles compañeros de viaje. Sin duda un itinerario desafiante que nos recompensará gracias a innumerables emociones, nos llevará esta vez a través de Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile, Uruguay, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice y México.

El regreso a la realidad siempre es difícil, pero ahora soy consciente de que cada retorno corresponde también a una nueva partida, que poco a poco el momento tan ambicionado del viaje se ha convertido en una parte integral de mi vida y de mí mismo.


En los últimos años, por lo tanto, los viajes sólo han aumentado, tan pronto como tengo la oportunidad, agarro mi mochila y me lanzo a nuevas aventuras. Varios destinos se han sumados, Alemania, Italia, Myanmar, Tailandia, Laos, República Checa, Eslovaquia, Portugal, Japón, Estados Unidos (Parques Nacionales + de costa a costa), Marruecos, Polonia, Noruega, Nepal y Qatar.


En unas semanas me iré a Namibia, así que estoy planeando bien este viaje que, a decir la verdad, parece bastante desafiante. Probablemente seguiré explorando África en los próximos meses, un continente del cual todavía sé muy poco, y al que sin duda debo prestar mas atención.

 

 

DESGRACIADAMENTE, LA EMERGENCIA DEL CORONAVIRUS HA SUSPENDIDO MIS VIAJES A NAMIBIA E ISLANDIA, QUE OBVIAMENTE SÓLO SE POSPONEN, CON LA ESPERANZA DE QUE ESTA TRÁGICA SITUACIÓN SE RESUELVA LO ANTES POSIBLE.

 

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