¿Valija o mochila?

Te diré desde el principio que no hay una respuesta para esta pregunta. No es necesario viajar de mochileros para sentirse libre y aventurero, así como uno no es un vagabundo si viaja solo con su mochila al hombro. Estos son simples clichés que, aunque con una base de verdad, son totalmente inadecuados y sin importancia. Por supuesto, elegir uno u otro, indica una predisposición para afrontar su itinerario con un enfoque diferente, pero la verdad es que a menudo sólo se trata de costumbres o experiencias que aún no se han comprobado.

Habiendo aclarado este punto, hay que decir que seguramente, hay viajes más adecuados para ser emprendidos con mochilas y otros con valijas, pero sólo es una cuestión de comodidad. Imagínencen de empujar su valija de ruedas en Camboya a lo largo de las carreteras de tierra y arena. O, por el contrario, subir en el metro en hora pico en Tokio llevando una mochila en los hombros golpeando a cualquier persona debido al movimiento más pequeño. Hay situaciones y situaciones que nos deben llevar a reflexionar y organizarnos en consecuencia con respecto al destino al que están a punto de enfrentar.

Digamos que, la regla básica, más allá de los gustos personales y las preferencias ideológicas, siempre es la más obvia. Ciudades modernas, alojamiento en hoteles, pocos desplazamientos, auto o avión, pueden asociarse positivamente con la elección de una valija. Por lo contrario, pueblos remotos, caminos de tierra, zonas montañosas o costeras, desplazamientos continuos por cualquier transporte público, noches en carpa, hostales o cabaña, sugieren a favor de una mochila.

Siempre se enconarán con los pros y los contras de esta elección. Vamos a tratar de revisarlos rápidamente:



VALIJA

Ventajas = gracias a las ruedas hace que el peso sea transportado más fácilmente / colocar y sacar la ropa es más fácil y más rápido / los objetos frágiles están más protegidos / se puede cerrar con un candado.
Desventajas = hay más posibilidades de sufrir robo / frecuentemente se les reconoce como turista y en algunos lugares tratados como tales / se convierte en una pesadilla si hay que recorrer caminos sin asfalto o si hay que subir escaleras / el tamaño es generalmente más grande y por lo tanto también puede ser un obstáculo / si están en apuros y tienen que correr por cualquier inconveniente es realmente incómodo.


MOCHILA

Ventajas = se puede llevar a cualquier lugar independientemente de la situación / es más fácil de gestionar en el transporte público y desplazamientos en general / les obligará a no llevar cosas inútiles para no cargar demasiado peso / por ser un equipaje ligero se adapta mejor en espacios / todos quieren a los mochileros.
Desventajas = todo el peso estará sobre sus hombros / más fácil de ensuciar / al entrar en un hotel de lujo podrían no ser tomados en serio / la ropa se arruga más fácilmente.



Entonces, ¿qué elegir? Consideren cuidadosamente sus necesidades y prioridades. Después de tantos viajes para mí la cosa se hizo bastante evidente. Si salgo a pasear un fin de semana por alguna capital europea, o si mi recorrido es en auto, generalmente prefiero elegir la valija, porque sé que no tendré que hacer frente a demasiadas dificultades. Si, por el contrario, mi destino es más desafiante en cuanto a los territorios, los desplazamientos, es a decir si estamos hablando de regiones remotas, y semanas o meses de viaje, sin duda elijo la mochila.

Mucha gente me dice: “La mochila no es para mí, es para los aventureros, a mí me gusta tener todo organizado”. La mochila de verdad no es para nadie hasta que uno no lo intente. Incluso para mí fue así, a años luz de distancia de mis experiencias de viaje anteriores, nunca habría imaginado que podría enamorarme hasta tal punto de esta realidad. En cualquier caso, lo más equivocado que se puede hacer viajando, así como en la vida, es ponerse obstáculos, establecer límites; “esto no es para mí”; “no soy capaz” ¡Traten! ¡Experimenten! ¡Arriesguen! El único riesgo que enfrentará será el de cometer errores, de aprender, de conocer nuevos mundos y de descubrir inesperadamente que eres mucho más de lo que crees. Depende de nosotros dar ese primer paso. Un camino largo siempre empieza de un único paso.

 

Para los que dudan y que van a tener la primera experiencia viajando con mochila, lo único que puedo decir es “Pura vida mochilero”.

Vagabundear de mochilero es casi como una experiencia mística que te cambia y te hace ver las cosas desde un punto de vista totalmente nuevo. Significa tragar el polvo agachado en la parte trasera de una camioneta, mirar hacia el horizonte esperando la llegada de un vehículo, enfrentarse a viajes interminables donde los inconvenientes son una certeza, llegar a tu destino y sentir una sensación de alivio al ver tu mochila en el suelo al lado del autobús, percibir la emoción crecer acercándose a una nueva ciudad, dejar la mochila en un rincón de un pequeño restaurante familiar donde te reciben casi con cariño, abrir el mapa en la mesa y discutir sobre el camino que hay que seguir, hablar de repente con cualquier  persona que te pase por delante, entender realmente el significado de la palabra “agotado”, echar suertes para decidir quien espera en la plaza con las mochilas y quien irá buscando un lugar para dormir, saludar a los otros mochileros como si fueran hermanos, bañarse con un chorrito de agua que además es fría, ver la alegría aparecer en los rostros de los demás que están en el hostal cuando te ofreces cocinar una pastas para todos, regatear un taxi y luego caminar y caminar más, hacer fiestas hasta tarde y levantarse al amanecer para no perder el tren que te llevará al próximo destino, hacer desayunos improvisados y en movimiento, dormir en una cabaña escuchando las olas del océano y sentirte como si fueras la personas más afortunada del mundo , pasarse las noches hablando de los grandes temas de la existencia con lindos personajes y descubrir una parte de la humanidad que vale la pena salvar, dormir boca abierta en un autobús provocando la risa de los que te rodean, darse realmente cuenta de cuánta riqueza hay en una habitación llena de personas de diferentes nacionalidades, conmoverse hasta las lágrimas saludando aquellos que increíblemente y en tan poco tiempo han logrado conseguir hacerse querer, y todas estas cosas concentradas juntas, sacudiendo el alma y abrumando al viajero con emociones fluctuantes.

Alguien podría pensar que este tipo de eventos simbolicen lo que se puede definir como una molestia. Nada más equivocado, en realidad es la verdadera esencia del viaje, donde las pequeñas cosas son las que marcan la diferencia, esas mismas cosas de las que se enamorarán y de las cuales extrañarán una vez que regresen a casa. La felicidad y la sensación de libertad que experimentarán serán totales e incomparables.


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